viernes, 7 de mayo de 2010

DEBERES DEL BABALOSHA O IYALOSHA Y EL BABALAWO CON SUS AHIJADOS


El ahijado ya sea de Ifa o de Osha pasa a ser como si fuera un hijo al que hay que enseñarle a defenderse en la vida y sobre todo en lo religioso, por lo que hay que enseñarle todo lo relacionado con la religión desde como atender a sus santos los rezos, las obras, las rogaciones a preparar omiero etc, asi tambien como consultar con Obbi y con los otros oráculos si se conocen.

El hecho de tener un ahijado no significa que este es esclavo del padrino o de la madrina, es un religioso al que se debe que respetar igual que el a sus padrinos como sus mayores y como si fueran sus padres, es deber de los padrinos estar pendiente de que el ahijado no se aleje de las costumbres de la casa y se rija siempre por las mismas.


Cuando los padrinos tienen varios ahijados no se debe decir ni dar credito a chismes ni conversaciones de ninguna parte que pudieran producir dificultades entre los ahijados,

El ahijado mientras no haga el ebbo de los tres meses esta subordinado a su su padrino o madrina, el Awo mientras no tenga kuanardo esta subordinado a su padrino de Ifa, esto se debe en cuanto a lo religioso no es del orden personal.


El ahijado al cumplir el año ya debe saber dar Obbi a sus santos y sus respectivos rezos como tambien darle de comer animales de plumas a sus santos sobre todo a los guerreros.

martes, 20 de abril de 2010

LOS IBEYIS


África

En los pueblos primitivos, el nacimiento de mellizos es generalmente acogido como algo fuera de lo natural. En el África ecuatorial occidental algunos reciben a los mellizos con muestras de alegría, para otros el nacimiento de gemelos es un signo desgraciado. Entre los Arebo de Guinea cuando ocurría un nacimiento doble, la madre y los niños eran ajusticiados por considerárseles sumamente peligrosos para la comunidad. En Unyanyembe, en el Niger, a la madre y a los niños se les arrojaba al agua por motivos semejantes. Sin embargo, la mayor parte de los Yoruba consideran a los mellizos como seres excepcionales a los que se respeta y halaga. Creen que los mellizos son los representantes de los Oricha Ibeyi, los gemelos sagrados. Los Fons, del Dahomey, también rinden culto a los mellizos sagrados llamados Hoho.

En Cuba y en Brasil se les rinde culto debido a la influencia Yoruba, en Haití también, pero allí se debe a la influencia dahomeyana.
El mayor de los gemelos sagrados se llama Taiwo, que es un nombre formado por la contracción de la frase To-aiyo-wo (el primero que saborea el mundo). El segundo se llama Kehinde, nombre que viene de la frase Ko-ehin-de (el que viene detrás de otra persona). Ellos personifican la fortuna, la suerte, la prosperidad. Se les representa por medio de imágenes antropomórficas que aparecen ligadas de manera que no pueda desunírseles. Se les ata por medio de una cadena o soga, ya que se considera que de separárseles todo su poder desaparecería.
El nacimiento de mellizos es considerado por los padres como una prueba de que la buena suerte y la fortuna les protegerá. Salen con sus hijos a pedir limosna a los transeúntes, a quienes saludan en nombre de los gemelos sagrados. Las personas a quienes saludan tienen que entregarles un pequeño regalo como prueba de respeto a los dioses. Hasta tal punto los mellizos son considerados como representantes de los Oricha Ibeyi, que en el caso de que uno de ellos muera, la madre tendrá que construir una imagen del difunto que el sobreviviente deberá llevar a todas partes. Cuando éste llega a adulto deberá entregar a su hermano muerto, como ofrendas, una parte de sus comidas, para poder asegurarse el beneplácito de los Ibeyi. De no hacer esto, los Ibeyi se molestarían y lo castigarían con la muerte.

Todos los mellizos tienen que rendirle culto a sus dioses protectores durante toda su vida. Los sacrificios son simples y consisten en pequeñas porciones de vegetales y frijoles principalmente.

Cuba

Estos orishas son los patronos de los niños, se les representa por dos jimaguas (varón y hembra), uno vestido de azul y blanco y el otro de rojo y blanco, y se les llama Ibeyis por los yorubas y Hobo por los fon.

En la Regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje se les llama Batotonki, Batunque Mpangui y Guanalune Lupangueri; en Brillumba: Majumbo Moungu, Mpungu, Ntala y Msamba y en Mayombe: Bsimba Kalulu y O Masa.

En lo referente a la Sociedad Secreta Abakuá, no aparece información al respecto.

En el culto Arará son los marassa y en el Cabildo lyesá, Ibeyis y Marassa.
No tienen collares. Su símbolo es la inocencia. Se reciben, pero no se hacen ni montan a sus hijos. Como su padre, viven en las palmas, pero andan por las sabanas y bajan a los ríos o a los lugares donde suena el tambor. El mayor es medio adivino. Hablan por cocos y caracoles. Sus adornos: llaves, collares, monedas y medallas. Gustan de los caramelos. Aunque generalmente se les acepta como hijos de Shangó con Oshún, algunos le atribuyen su maternidad a Oyá, Yemayá, u Obatalá. En el diloggún hablan por Eyioco (2) y todos los meyi.
Entre los atributos de los Ibeyis se encuentran: dos muñecos sentados en taburetes unidos por un cordel, 2 tinajitas, 2 canastas, 2 cazuelitas de barro.

Haítí

En Haití son conocidos como los Marassas.

Santo Domingo

Al igual que en Haití se les llama los Marassa. Pero no son, propiamente hablando, divinidades, sino gemelos investidos de poderes extraordinarios, lo cual los convierte en seres excepcionales. Gracias a ello están capacitados para obrar ciertos prodigios como adivinar el futuro, detener o provocar la lluvia y curar dolencias. Tienen también la facultad, si así lo desean, de hacer daño a quienes violenten sus caprichos: por ello son objeto de un culto especial. En el Sabado Santo, Navidad o Epifanía se les sirve una comida llamada Comida-Marassa.

Trinidad-Tobago

En este culto se les conoce como Beji o Bélele.

Brasil

En Brasil, en general, son conocidos como Gemeos Ibeji, pero en Bahía se les llama Ibeje o simplemente Beje y su fiesta es el 2 de septiembre. Allí son adorados con una religiosidad profunda, se les dicen misas en todas las Iglesias y los niños salen a la calle desde muy temprano, pidiendo limosna para los festejos. Ese día, tanto las familias pudientes como las pobres, les dedican los mejores manjares de la ya muy famosa cocina bahiana, llamados, para la ocasión, carurus dos meninos o carurus dos santos.
Los Ibeje, aparecen siempre después de la manifestación de cualquier orisha, como un período de transición al estado normal, ya que los africanos decían que todas las personas que tienen santo, tienen también un ere de los jimaguas. La persona poseída por este ere se comportará como un niño, para diversión general. Durante las fiestas públicas son saludados con la exclamación de lá-o.
En el Candomblé de Flaviana, en Bahía, los eres tienen una fiesta especial: la cuerda de los Ibeje. Esta fiesta consta de una cuerda atada de un lado a otro del barracón, de la cual penden frutas, pedazos de cañas, un pote con dinero en menudo, etcétera, y todos los presentes comienzan a saltar para coger las cosas que de ella cuelgan hasta dejarla pelada. El culto a los niños es una festividad tradicional entre la población pobre de Bahía, que se celebra más fuera que dentro del Candomblé.


Elegguá


Orisha Mayor. Hijo de Obatalá y Yenmú. Se identifica con el Santo Niño de Atocha, San Roque, San Antonio de Padua y el Anima Sola. Posee las llaves del destino. Es el dueño de los caminos, las encrucijadas y las puertas. Vigía perpetuo, simboliza el destino incierto, el principio y fin de todas las cosas. Portero del monte y la sabana. Es uno de los guerreros. Este orisha que siempre está al acecho, porque es el espía de los dioses, es el primero al que se saluda y se le pide permiso para cualquier ceremonia. Es también el primero que come y bebe en los ritos de todos los orishas. (Según otro criterio es el primero a quien se le ofrenda, pero en realidad comen primero Oggún, porque el cuchillo que lo representa es quien primero entra en contacto con la sangre del animal sacrificado, después Orisha Oko, que es la tierra donde se derrama la sangre). Es una deidad susceptible pero a la vez juguetón. Lo mismo salva que mata. Artero y sanguinario. Fuma tabaco y lleva sombrero de yarey y un garabato en su mano. Por ser goloso se gana su favor ofrendándole caramelos. También le gustan los papalotes, los trompos, los pitos y otros juguetes. Sus comidas son: maíz tostado, pollo, ratón (que es su mensajero), jutía, chivo macho chiquito o mamón, jicotea, grillo, opé y obi. En Regla de Ocha no se le puede dar paloma porque le tuerce el destino a quien lo hace, aunque en Regla de Ifá si se le hace esta ofrenda. Habla por cocos y caracoles, siendo sus oddún en el diloggún el 1 (Okanasorde), 3 (Oggundá), 7 (Oddí) y 11 (Ojuani), pero también monta a sus hijos hombres y mujeres. Sus colores son el rojo y el negro. El primero representa sangre y el segundo muerte, dolor, tristeza. Este orisha posee 21 avatares . Sus collares son de matipó de cuentas rojas y negras alternadas.


Avatares de Elegguá

Los avatares o caminos de Elegguá son 21, en los que recibe el nombre de Eshu). Algunos de ellos como Akileyó, Alayikí, Eshu-bi y Eshu-beleké, son niños. Aunque existen más de 100 Eshu, y existen distintas versiones sobre sus caminos o avatares, los más reconocidos son:
1) Eshu-aku-boró. Avatar de la vida y la muerte.

2) Eshu-Alayikí. (Bara Alá Ayikí Agogó) Avatar de lo inesperado. El que es capaz de matar a su mejor amigo. En esta manifestación el santo es más glotón y rumbero, adicto al aguardiente y dado al engaño. En una ocasión hizo aparecer a su amigo Osún como culpable del robo de un chivo. Este camino nace en la letra de Ifá Oggundá-Iroso.

3) Eshu-Latieye. Por este avatar, todo lo que se haga, bueno o malo, siempre triunfa.

4) Eshu-bi. (Eshu-Bí-Biribí) Avatar que recibe el nombre de rey de las maldades. Es jefe o guia de los Jimaguas. Es muy dócil. Siempre está en las esquinas de las calles, lugar donde vive. Pendenciero y malvado. Provoca todo tipo de accidente.

5) Elegguá-laroyé. (Eshu Alaroyé o Loroyé) Reside en cazuela de barro situada detrás de la puerta de la calle. Es muy amigo de Oshún, a quien ayuda en los trabajos con fines amorosos. Le gustan los dulces y es amante del baile y el dinero. Bebe aguardiente de maíz y fuma. Burlón, malicioso y malcriado, anda siempre junto a Oggún y Oshosi por ser guerrero. Se le representa en piedra porosa. También trabaja para Ifá, porque lo sabe y lo ve todo y le advierte de los peligros. Se cuenta que en una ocasión le salvó la vida a Orula.

6) Eshu-ilé-Oloyá (Eshu Kaloya, Ilé Aloyá). Vive y deambula por mercados y plazas, haciendo trampas y maldades. Se le considera protector de los negociantes.

7) Eshu-Agguére. Acostumbra a vivir en la soledad en y en las cimas de las lomas.

8) Eshu-Laggwana (Eshu-Obanigwanna, Bara Alaggwana, Alagbawanna). Jefe de los eggúns, a quienes dirige con un látigo. Gusta de la manigua, donde reside, aunque sale a caminar y se aposta en las encrucijadas, donde mata con fuego o cuchillo. Le gusta la sangre, la guerra y los pleitos, provocando todo tipo de desgracia. Ayudó a Babalú Ayé cuando Obatalá lo castigó cuando quiso difundir la viruela, procurándole entonces dos perros y llevándolo donde Orula y Shangó. Los bibijagueros son suyos.

9) Eshu-Bokó. Reside en las sabanas y parajes solitarios del monte. Es la representación del Anima Sola. Se identifica también con Satanás. Sincretiza con San Bartolomé y su fiesta se celebra el 24 de agosto.

10) Eshu-Ogguanilebbe. (Eshu Owagni Legbé) Vive en cualquier parte. Provoca accidentes fatales, pleitos y guerras para que su amigo Oggún beba sangre. La letra de Ifá que lo nombra lleva concentrados los 21 Elegguá.

11) Eshu-Baraiña. (Eshu Obaraiñé, Okú Bara Iñé) Compañero y amigo de Osain, con quien siempre anda junto. Amigo y aliado de Shangó. Muy ligado a Eshu-Bí. Nace en Ogbara Meyi.

12) Eshu-Echeriké o Ayerú. (Echeriqué) Amigo de confianza de Osaín y también de Orula orisha del cual es custodio. Tiene como características que es revoltoso, tropieza con todos y atrae a las autoridades. Fuma en una cachimba yerbas aromáticas.

13) Eshu-Añaguí. Jefe de todos los Elegguás de Ifá. Es el más fino de todos los avatares de Elegguá. Posee en si mismo tres caminos, en uno de los cuales aparece con dos caras. Vive dentro del coco sabio y posee el aché de la vida, prosperidad y fertilidad. Se le reconoce la paternidad de Elegguá como Eshu Alari Shene Yeyé (la madre). Cuando se enoja es furioso como la tempestad. Se traslada montando remolinos. Vive en la entrada de las sabanas y en el monte. Sabe curar con yerbas. Su imagen lleva los 101 cauries lavados con omiero. En su tercer camino se le venera en piedra laterítica y se le considera padre de todos los Eshu, pues según un patakín, Orumbila Ni Agbomiregún, lo cortó en 200 piezas como castigo a su vanidad y estas partes se transformaron en 200 Eshu que posteriormente se multiplicaron. Por su jerarquía gobierna a los restantes Eshu, distribuye sus funciones y les dá nombre.

14) Eshu-Elufé. Uno de los más viejos de todos los Elegguá y uno de los jefes principales de esta legión. Vive retirado en el patio de las casas, bien lejos del olor de las mujeres. Su cara se esculpe en una piedra tosca con un cuello ancho que le sirve de base dentro de una fuente de barro. Se lava con omiero. Delante de este orisha nadie se puede desvestir ni hacer nada malo, ni proferir palabras obscenas, pues es muy puritano. Se plantea que nunca tuvo mujer y que está kanchila (herniado) colgándole los testículos hasta las rodillas.

15) Eshu-Alaleilú. (Eshu Alá Le Ilú) Título de honor que ostenta Elegguá en las ciudades. Uno de los más viejos y grandes avatares de Elegguá. Es awó (adivino) de gran jerarquía.

16) Eshu-Olankí. (Olonkí) Vive en matojos y maniguas. Acompaña a Akokocibiyá y a Osiká.

17) Eshu-Barakeño (Abalonké). Mantiene relaciones comerciales con la muerte. Travieso todo lo trastorna y confunde. Es el más pequeño de todos los Eshu.

18) Eshu-Osiká-Kakorobiye. Representan la pareja. Les gusta mucho jugar con trompos y bolas de cristal porque es un Elegguá niño. Fuma cigarros y es compañeros de Olanki.

19) Eshu-Osa Iká. También juega con bolas de cristal, trompos y fuma cigarros. Todo lo revuelve o lo vira al revés. Recibe su nombre de un Oddún de Ifá.

20) Eshu-Akókele Lebiyú (Alaroyé Akabeliyú). Tropieza con todo lo que se encuentra. Atrae a la policía, si no la busca el mismo cuando se irrita con el dueño de la casa, porque es muy rencoroso.

21) Eshu-Agganiká. Con similares características al anterior. Anda siempre junto con Laroyé, Kinkeyé, Akókelebiyú y Alalú. Siempre anda a caballo blandiendo un machete. En su carga se le pone azogue.

Pataki

Un príncipe heredó el trono de su padre, que durante su vida gobernó próspero y feliz. Cuando el príncipe comenzó a gobernar, un día encontró detrás de la puerta de la calle un obi (coco), lo recogió y fue con él a ver a un babalawo que le dijo que para gobernar con sabiduría y progreso debía rendir adoración y respeto al obi. El príncipe así lo hizo durante un tiempo, pero luego se envaneció y el obi fue olvidado, por lo que a él y su pueblo sufrieron múltiples plagas y enfermedades. Murió y los ancianos se reunieron llegando a la conclusión de que aquel obi que brillaba tenía mágicos poderes y se le rindió culto desde entonces.

Olofi hizo una fiesta y todos los santos asistieron lujosamente ataviados y con grandes presentes, menos Elegguá. Olofi preguntó por él, pues le tenía gran afectado, ya que en una ocasión le curó de un dolor que ningún orisha le había podido curar. Los orishas le dijeron que no había sido invitado. Olofi se enojó y dijo que la fiesta no empezaba hasta que Elegguá no llegara. Cuando este lo hizo, pobremente vestido, le regaló a Olofi un coco (obi) que traía y que despedía una fuerte luz. Olofi enseñó a todos el presente muy complacido. A partir de ese momento lo proclamó dueño y señor de los caminos y decidió que estaría detrás de cada puerta y encrucijada, así como sería el primero en comer y beber en cada fiesta de santo.

(Dios de los caminos y las encrucijadas). Olofi mandó a buscar a todos los santos con Elegguá y él así lo hizo diciéndole a todos que asistieran, que no lo agraviaran. Esa noche todos los orishas fueron lujosamente vestidos de blanco y con sus prendas, menos Elegguá, que aunque también fue de blanco lo hizo modestamente vestido. A cada orisha Olofi le entregó una calabaza que estos recibieron con indiferencia. Cuando terminó la fiesta y se fueron, iban arrojando las calabazas por el camino. Elegguá, que fue el último en irse, vio las calabazas esparcidas por el camino y las fue recogiendo. Al llegar a su casa su mujer le dijo que no había nada que cocinar, entonces le entregó una de las calabazas. Cuando la picó resultó que estaba llena de monedas de oro. Elegguá cogió todas las calabazas y fue a ver a Olofi, a quien relató todo lo acontecido. Olofi, que lo escuchó pacientemente, le dió a Elegguá todas las calabazas por ser buen hijo y lo designó como dueño de los caminos y encrucijadas y le otorgó el privilegio de ser el primero en comer y beber en las fiestas de santos. (este patakín en ocasiones se le atribuye a otros orishas).

Receptaculo

La "sopera" donde se asienta Elegguá es una freidera de barro algo plana conteniendo las otán del orisha y que están en dependencia del camino que marque (piedra de loma, de río, de bosque, etc.) y deben tener aspecto humanoide. Generalmente tienen tres cauris (caracoles) que representan los ojos y la boca. Son situadas detrás de las puertas en contacto con el piso

martes, 30 de marzo de 2010

IROKO


Iroko es un Orisha relacionado a los deseos, ya sean buenos o malos. Orisha del caminante, se consagra a través de Obatalá. Iroko es el espíritu que vive en la raíz para algunos y para otros en el follaje de la Ceiba (palo borracho). Todos los Orishas se veneran en Irokó, otro de sus nombres son Aragbá e Iroké. Se dice que se le hace rogación al pie de él durante un año para tener hijos y se le ofrece un carnero cuando nazca. También se dice que es un camino de Obbatalá.

Familia de Iroko:


Iroko es viejo y su pareja se llama Abomán y su hermana Ondó.

Ofrendas a Iroko:


Se le realizan inmolaciones al pie de la Ceiba, a la que se le ata un paño rojo. Las inmolaciones que se le realizan son de toretes jóvenes que aún no se hayan apareado, estos son paseados por los santeros, mientras llevan velas encendidas e inmolan gallina, gallos, pollos, pato y guanajos, todos blancos.

NANA BURUKU


Naná Burukú o Nanú es una Orisha y se le atribuye poderosa espiritualidad desde la antigüedad. Rige en los ojos de agua, las desembocaduras de los ríos, los pantanos y en las lagunas. Entre los creyentes de origen Iyesá la consideran un Obatalá y entre los de origen Nina Popo, un Orisha independiente. Naná Burukú da fortaleza a la cabeza del individuo.

Naná Burukú es la Orisha de la llovizna, del lodo, mediadora entre la vida y la muerte. Su culto es de procedencia Fon, Ashanti y Arará (Dahomey), sobre todo de territorio Mahi. Su nombre proviene del Yorùbá Nanà Burukú (Naná: gran madre o abuela - Burukú: maldad). Naná es anterior a la llegada de Oduduwá a Ilé Ifé y tuvo posteriormente un enfrentamiento con Oggún, por eso sus animales no se inmolan con cuchillo de hierro, sino que se trozan con un cuchillo hecho de caña brava.

Según el rito Arará, Naná no se alimenta de la sangre (eyerbale) de los animales, sino de su espíritu, es por esto que sus animales mueren asfixiados y luego se trozan con el cuchillo de caña brava. No se hace como Orisha tutelar y se recibe junto con Babalu ayé. En la ceremonia de entrega, se coloca su receptáculo sobre un triángulo pintado en el piso con Osun y cubierto por hojas de tabaco, se recibe su cetro llamado Ibirí y su collar.

Su número es el 10 y sus múltiplos. Su color es el blanco y el azul. Se saluda ¡Maferefún Naná, Saluba!

Familia de Naná Burukú:

Madre de Babalu ayé, Oshumaré e Irokó, esposa de Obbatalá.

Diloggún en Naná Burukú:

Habla en el diloggún por Oché (5) y Ofún Mafún (10).

Herramientas de Naná Burukú:

Su receptáculo es una tinaja de color blanca, cuya tapa una vez colocados dentro los secretos se sella y posee 4 orificios. Sus otá y mano de caracoles viven en agua de laguna. Sus atributos son un cuchillo de caña brava, un majá enroscado alrededor de la tinaja, un estómago de metal y el Ibirí. Sus Elekes se confeccionan alternando cuentas blancas de leche con cuentas azul profundo, otros los confeccionan de cuentas azules, blancas y rojas.

Ofrendas a Naná Burukú:

Se le ofrenda manteca sin sal y caña. Se le inmolan gallina, paloma, pollo, gallina de guinea y puerco. Sus Ewe son ceiba, caña brava, jobo, sasafrás, alacrancillo, apasote ateje, piñon botija, bejuco ubí, casimón, albahaca, zarzaparilla, alejo macho, artemisa, caguairán, cenizo, copaiba, chirimoya, bejuco amarillo, bejuco, etc.

Caminos de Naná Burukú:

Naná Burukú Ajesún.
Naná Burukú Ilegboná.
Naná Burukú Adjaosí.
Naná Mahi.
Naná Yaba.
Naná Burukú Molú.
Naná Burukú Alagba.
Naná Burukú Narewá.
Naná Burukú Nakelé.
Naná Burukú Suaré.
Naná Burukú Ajapa.
Naná Burukú Ogbaya.
Naná Delé.
Naná Miremi.
Naná Nunselé.
Naná Inie.
Naná Bini.
Naná Burukú Atsoko.
Naná Kpahan.
Naná Hondo.
Naná Seli.
Naná Intilé.
Características de los Omo Naná Burukú:

Siempre parecen actuar con calma, dignidad y benevolencia. Son muy equilibrados y aunque tomar decisiones les lleve bastante tiempo, con frecuencia las toman con justicia y sabiduría. Les gustan los niños y a veces suelen malcriarlos.

OSSAIN


Ossain es un Orisha, él rige la naturaleza y es en sí la naturaleza misma. En el ser humano está en la parte izquierda del cuerpo. Con los conocimientos de Ossain se salva la vida y fortalece para la guerra, aleja la muerte. Es médico, dueño y sabio de todos los secretos de la naturaleza. Es conocedor de todas las plantas, animales y minerales. Es un Orisha adivino.

Todos los Oshas y Orishas tienen un Ossain, como también lo tienen los Odun del oráculo de Ifá y las circunstancias de la vida. Hay que contar con él para cualquier consagración, ya que en éstas siempre hay que usar hierbas y plantas. Sus hijos son llamados Adajunshe.

Ossain u Ozain es el dueño absoluto del monte y de la vegetación que allí se recoge, cazador célibe y gran conocedor de las propiedades mágicas de las hierbas, por esto es la energía de la farmacopea. Se refugia en el medio del monte, donde vive solo. Tiene un solo ojo, una sola pierna, un solo brazo, una oreja grande y una pequeña que es por la que escucha. Su culto proviene de tierra Takua, Yesá y Òyó.

No se hace directamente a la cabeza, su culto es privativo de los Babalawós y los Oloshas lo reciben pero no lo entregan. Quienes se juran en Ossain se denominan Ossainistas y estos deben conocer todas las propiedades de los Ewes y los cantos sagrados utilizados para hacer los omieros en el Yoko Osha. Es una de las energías más importantes de la Osha, pues esta presente en los Yoko Osha, Ebbós, comidas del Orisha o simplemente al lavar collares.

Los Ossainistas pueden ser de ambos sexos, pero las mujeres deben esperar hasta la menopausia para recibirlo y participar de sus ceremonias. Es el que custodia los tambores Batá. Ossain es el que consigue el ashé para Orula. Su nombre completo es Ossain Aguenegui Aguaddo y Kurí Kurí, aunque también se le conoce como Ossain Agguchuiye. Gran amigo de Oggún y de Oshosi por la relación de estos con la floresta.

Su color es el verde. Su número es el 7 y sus múltiplos. Se saluda ¡Ashé Ossain, moguayé!

Familia de Ossain:

Es Igbamole y vino al mundo por mandato de Olodumare. No se le conocen parejas, pero tiene gran afinidad con Oshun y con Shango de quien es el padrino.

Diloggún en Ossain:

Habla en el diloggún por Obbara -Oddí (6-7) y Oddí-Obbara (7-6).

Herramientas de Ossain:

Su receptáculo es un güiro colgante con cuatro plumas, carapacho de Jicotea y tinajas de barro indistintamente que contienen 3 piedras de monte. Vive con Shango y come todo lo que el come. Su atributo principal es el Marimbó confeccionado con guías tiernas de palma o el centro de estas. Entre sus cargas secretas tenemos tierra de las cuatro esquinas, de bibijagüero (nido de avispa negra) y de la casa, polvo de todos los palos duros y de cabezas de gallo, codorniz, jicotea, pájaros que hablen y tojosa, limaduras de varios metales, precipitado, azogue, cuatro anzuelos, bibijaguas, monedas de plata, oro, agua de río, de pozos, de manantiales, de arroyuelos, de mar, etc. Si el Ossain fuera de Yemayá llevaría plumas de gallo y piedras de mar.

Ofrendas a Ossain:

Se le ofrenda tabaco. Sus Elekes se confeccionan de cuentas verdes. Se le inmolan chivo, jicotea, gallo grifo y pájaros que hablan. Sus Ewe son todos los del monte y todos los palos.

Caminos de Ossain:

Ossaín Agé.
Ossaín Bi.
Ossaín Ajube.
Ossaín Beremi.
Ossaín Oloógun.
Ossaín Dompé.
Ossaín Getemá.
Ossaín Obióta.
Ossaín Tolá.
Ossaín Ra.
Ossaín Fumagé.
Ossaín Seká.
Ossaín Oguniké.
Ossaín Tunesé.
Ossaín Molé.
Ossaín Bemarun.

Características de los Omo Ossain:

Son equilibrados y maduros. Su percepción de la vida nunca es dogmática o convencional, sino realista y pragmática. No permiten que sus emociones influyan sobre su certero juicio de los hombres y de los acontecimientos.

Patakies de Ossain:

Oyá, que tenía conocimientos del mágico güiro que hablaba y predecía el futuro, urdió el plan para arrebatárselo en compañía de Shangó, quien vigiló la entrada del bosque mientras Oyá procedía al hurto. Oyá lo embriagó dejándole aguardiente, el cual es muy gustado por este orisha. Tanto fue lo que bebió que cayó en un manto de hierbas a la sombra de Iroko, la sagrada Ceiba. Mientras Oyá buscaba el güiro, Ossain se despierta y al ver a la hermosa mujer y no resistiendo, se le abalanza. Oyá comienza a gritar, pidiéndole ayuda a Shangó. Al oír la voz de su mujer, Shangó le lanza un rayo a Ossain que le arranca un brazo; éste trata de correr a una choza en que guardaba todos sus utensilios de labranza, pero Shangó le tira otro rayo que le alcanza la pierna. En el momento en que iba a esconderse, Oggún, que pasaba por ahí buscando a su amigo Ossaín, ve la situación, construye un pararrayo, no sólo para librarse de las piedras de rayo que Shangó lanzaba a diestro y siniestro, sino para proteger al pobre Ossain, que en un momento de descuido y por la ira de Shangó, pierde un ojo. Así, escondiéndose en su mundo de la naturaleza, Ossaín logra proteger su güiro mágico; él y Oggún, que tanto lo acompaña en sus momentos difíciles y que además gusta de los bosques, se hacen inseparables amigos y los dos, en perfecta armonía, cuidan de las propiedades maravillosas de hierbas, árboles, palos y de todo lo verde que vive de la sabia tierra de este planeta.

Otra versión de la apariencia de Ossaín.
Ossain le declara la guerra a Orunmila y comienza a lanzarle hechizos. Orunmila, no conociendo quien le estaba mandando brujerías consulta con Shangó quien le enseña un encantamiento con doce pedazos de algodón en llamas y doce piedras de rayo. Cuando Orunmila lo completa y comienza la invocación encendiendo los algodones, un poderoso rayo cae sobre el bosque donde se encontraba Ossain, poniendo a este entre dos fuegos. Ossain logra salvarse pero pierde un brazo, una pierna y un ojo.

OBBA


Obba es un Orisha y representa el amor reprimido y el sacrificio por el ser que uno ama, el sufrimiento y simboliza la fidelidad conyugal. Está relacionada a los lagos y las lagunas. Junto con Oyá y Yewa habita en los cementerios y representan a guerreras temerarias. Ella, a diferencia de Yewá que vive dentro del féretro, custodia las tumbas.

Obba es la Orisha del río que lleva su nombre, originaria de la tierra Takua, aunque su culto se extendió por la tierra de Òyó y Tapa. Su nombre proviene del Yorùbá Òbbá (Òbè: sopa - Obá: rey), literalmente "La de la sopa del rey". No se recibe como Orisha tutelar a sus hijos se les hace Oshun con Oro para Obba, como Orisha de adimú se recibe con el tiempo por su carácter ermitaño y emocionalmente inestable. Sus otá son 9 claras y en forma plana semejantes al contorno de una oreja.

En el sincretismo se compara con Santa Catalina de Palermino (25 de Noviembre) y con Santa Rita de Casia (22 de Mayo). Su número es el 9 y sus múltiplos. Su color es el rosa o lila. Se saluda ¡Obba Naní!

Familia de Obba:

Hija de Obbatala y Yembó, hermana de Oyá y Yewa, amante de Shango por él se quitó una oreja y fue por esto desterrada, luego se fue para el monte y posteriormente vivió en soledad en el cementerio. También tuvo amoríos con Oggun, a quien le entregó el yunque y este le enseño a guerrear.

Diloggún en Obba:

Habla en el diloggún por Eyeunle tonti Oshé (85), Oshé tonti Eyeunle (58), Eyeunle (8) y Osá (9).

Herramientas de Obba:

Su receptáculo es una sopera de losa color rosada con flores. Sus atributos son yunque de madera, puñal, espada, una mano de caracoles, escudo, dos llaves (una en su sopera y otra en la de Oshun), careta, timón o rueda dentada, libro, coraza, dos manillas torcidas, oreja, todo esto de cobre. Sus Elekes se confeccionan con 8 cuentas rosas, 1negra, 8 lilas, 1 negra, 8 amarillas y 1 negra.

Ofrendas a Obba:

Se le ofrenda ñame crudo, los animales que se le inmolan crudos untados con manteca de corojo, uva, ciruela, cascarilla, manteca de corojo, etc. Se le inmolan chivo capón, gallina, gallina de guinea y paloma. Sus Ewe son avellano de costa, uva caleta, caoba, caobilla, castaño, ciruela y ébano caponero.

Objetos de poder de Obba:

Cinco brazaletes de oro como Oshun.

Trajes de Obba:

Obba se viste con un vestido rosa o lila y la cabeza cubierta con un pañuelo del mismo color.

Bailes de Obba:

Obba no puede bailar. Se hacen bailes en su honor ya que esta no baja. En su baile se pone a alguien en el centro del circulo de bailadores con una mascara mientras se imita a que se le está dando latigazos, mientras el coro canta.

Caminos de Obba:

Obba Laddé.
Obba Mire.
Obba Lubbe.
Obba Tolá.
Obba Tundé.
Obba Omí.
Obba Yurú.
Obba Labbí.
Obba Guirielú.
Obba Bomi.
Obba De.
Obba Niké.
Obba Laiyé.
Obba Yeyé.
Obba Lasé.
Obba Beremi.
Obba Suaré.
Obba Taladé.
Obba Labaiyé.
Obba Olomi.
Obba Suemi.
Obba Bi.
Obba Biolomi.
Obba Funmi.
Obba Jare.
Obba Omiota.
Obba Nupe.
Obba Odeyi.
Obba Funke.
Obba Tunese.
Kari-Osha de Obba:


Para coronar este Osha debe haber recibido antes a los Orishas guerreros. Luego durante la coronación se deben recibir los siguientes Oshas y Orishas.

Elegguá, Oggún, Obbatalá, Oke, Yemayá, Shangó, Ogué, Oshún, Oyá y Obba.

Características de los Omo Obba:

Las mujeres son valerosas e incomprendidas, con rasgos masculinos. Pasan por experiencias sentimentales amargas. Muy celosos. Son de obtener triunfos materiales y las mujeres de ser feministas profetas y/o militantes.

Patakies de Obba:

El padre de Obba le dijo que ya era tiempo de escoger marido, y que tenía que encaminar su vida, pues sus enseñanzas habían sido productivas y que él la quería ver feliz. Shangó y ella se conocieron, y al momento surgió una atracción, un amor majestuoso, profundo. Aunque él vivía con Oyá, una mujer de recia personalidad muy parecida a la de él, Shangó sabía que los atributos, beneficios y cualidades que aportaría Obba a su matrimonio harían del suyo un reino aún más poderoso.


Al principio, su unión fue feliz. Shangó dejó sus andanzas con Oyá y se dedicó por entero a Obba. En su palacio se respiraba bondad y tranquilidad. Obba bajaba todas las mañanas al río para encontrarse con su hermana Oshún, y las dos se contaban sus pequeños secretos, mientras se bañaban en las dulces y cristalinas aguas, con sus pececitos de colores y sus chinas pelonas. Por momentos, eran como apariciones veladas en el arco iris de las cascadas.


Oyá, desde lejos, las veía y no podía contener la envidia, porque esa mujer tan bella y, por añadidura, hermana suya, había logrado lo que ella nunca había alcanzado con sus encantos y hechicerías: casarse con Shangó. Caviló mucho cómo reconquistar el amor de Shangó, quien con sus recuerdos no la dejaba tranquila. Y acostada bajo un jagüey milenario, tuvo el sueño fatídico de la venganza. En espíritu, se trasladó a la morada de los ikú y los eggun, y, en el desierto cementerio, donde el viento hacía silbar las copas de los árboles y se oían los chirridos estridentes de las aves de rapiña, encontró Oyá la solución para reconquistar el amor perdido y descansó por primera vez en muchos días.

A la mañana siguiente, fue al encuentro de sus hermanas en el río; conversó y se divirtió con ellas, y ganó la confianza de Obba, tan ingenua y dulce. Sin embargo, no engañó a Oshún, quien, recelosa, alertó a su hermana sobre la extraña conducta de Oyá, pero Obba no le prestó oídos. Con frecuencia, Oyá le daba a Obba recetas de las comidas favoritas de Shangó que la joven, diligentemente, cocinaba para su marido. Hasta un día, en que lo único que tenía Obba era harina de maíz. Oyá le dijo: "No te apures, que vas a resolver como hice yo una vez. Te cortas la oreja, se la preparas con el maíz y la sazonas con todo tipo de hierbas". Ese día, Oyá llevaba puesto un pañuelo de nueve colores que le tapaba las orejas. A Obba, le pareció muy raro, pero en su afán por complacer a su hombre, se apresuró a cortarse la oreja, y preparó con ella un delicioso caldo de maíz. Cuando Oyá vio acercarse a Shangó se convirtió en una centella. En su felicidad sin límites, arrasó con su fuego parte de los bosques.


Al llegar Shangó a su palacio, encontró la mesa lindamente servida, con profusión de flores rojas como la sangre. Abrazó a su mujer y le preguntó qué había de comida, pues traía un hambre atroz. Obba le sirvió su plato favorito, el cual él comió con gusto, aunque sin dejar de observar a su mujer, a quien encontraba distinta. Al percatarse de que Obba llevaba un pañuelo, cosa que nunca usaba, pues a Shangó le encantaban sus trenzas largas y su cabello sedoso, le pidió que se lo quitara. Al verla sin una oreja, tembló de rabia, pues él, perfecto en su belleza, no consentía a su lado a una mujer imperfecta. Obba comprendió entonces el engaño de Oyá. Shangó, echando fuego por los ojos, la abrazó por última vez, y le dijo que ella seria su única y verdadera mujer, pero no tendrían más relaciones, si bien la respetaba por su sacrificio y siempre sería la primera entre todas.


Obba, avergonzada, pero reina entre las reinas, visitó a su padre Obbatalá y, mientras caminaba hacia su palacio, sus lágrimas brotaban inconteniblemente, dejando a su rastro un río caudaloso, que arrasaba con todo a su paso, al despeñarse entre rocas y árboles. Los jagüeyes, las ceibas, las palmas y las ácanas se arqueaban para saludar las lágrimas vertidas por el corazón desgarrado de Obba.


Obbatalá, al contemplar a Obba que le agradecía cuanto le había otorgado con sus dones divinos, comprendió la traición de Oyá y la gran decepción de Obba, quien no comprendía las falsedades humanas. Por ello, le concedió lo que le pedía su hija: "Quiero irme a donde nadie pueda verme. Quiero la tranquilidad de lo no existente, quiero vivir con los muertos, con los espíritus, con quienes no me puedan hacer ningún daño. El cementerio será, de ahora en lo adelante, mi ilé (casa)".


Agradeció otra vez a su padre y fue a despedirse de su hermana Oshún, quien recibía en su río revuelto el afluente del de las lágrimas de Obba. Las dos hermanas se unieron más que siempre, se formó un gran remolino en el cual Obba se trasladó del mundo de los vivos al mundo de los muertos, y dejó a Oshún, quien en lo adelante seria la única que podría comunicarse con ella, encargada de sus asuntos en la tierra de los Orishas.


Obbatalá, para que Obba pudiera vivir en paz en su nueva morada, le entregó un puñal de fino acero con empuñadura de madera ricamente adornada en oro, plata y piedras preciosas; un barquito pequeño para que se trasladase donde quisiera; una brújula con los cuatro puntos cardinales, de los cuales seria dueña absoluta; una coraza o escudo como protección contra todos los males; una careta para esconderse tras ella y evitar ser molestada; un libro en representación de sus conocimientos y enseñanzas, y una catalina, símbolo del poder divino. Todos ellos estaban hechos de madera de ácana, muy dura, útil contra todos los maleficios y maldiciones. Desde ese momento, los amarres, las brujerías y los conjuros mágicos hechos a través de Oshún no se desatarían jamás. Obba vivió feliz, pues sabía que ella era la única y verdadera esposa de Shangó y nadie podría ocupar su lugar en el reino de los Orishas.